LA AUDIENCIA, MINUTO CERO



Llega el momento de la verdad para definir el juicio, lo cual influye de manera determinante en el desarrollo del abogado dentro de su ejercicio profesional, cada “minuto en la cancha” se lo juega como si fuese el último y las sensaciones en el estrado son del todo variadas.


Las audiencias nos permiten experimentar 3 momentos definitivos cargados de fuertes emociones y sensaciones: 1) Andes de... 2) Durante... 3) Después de..., los cuales identificamos respondiendo 3 preguntas en el mismo orden: Qué espero que pase?, qué pasa? y, qué pasó?, y todo ello depende de la preparación que hayamos tenido para la audiencia, de nada más! No depende de la complejidad, de la cuantía, del juez, del fundamento, etc., porque los resultados serán un reflejo del conocimiento que tengamos del caso.


Algunos de los abogados más experimentados aseguran que aún sienten cierto nerviosismo previo a la audiencia; hay a quienes la ansiedad les corroe hasta la fibra más sensible de su ser hasta quedar casi paralizados; están quienes no pueden esperar un segundo más para entrar (o para salir despavoridos) y otros que no saben a qué fueron.


En la audiencia, gracias a la implementación de la oralidad, se vive el juicio minuto a minuto, no hay lugar para la distracción, la agudeza mental debe estar presente en su máxima expresión, y tenemos estar preparados para todo, los giros que puede llegar a tomar en una misma fase todo el juicio son impredecibles.


Además, considero que en la audiencia es el momento en que el cliente pone a prueba la calidad del “producto” por el que pagó, el abogado no está solo bajo el escudriño del juez y de la otra parte, porque el cliente, quizás en secreto (o de forma muy notoria), evalúa la actuación de la persona en quien depositó toda su confianza para defenderlo, y está en todo su derecho...



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